CONCEPCIÓN (CONCHITA) CABRERA DE ARMIDA (1862-1937)
El total de los escritos presentados a Roma para su causa de canonización es de casi sesenta y cinco mil páginas. Estos millares de páginas escritos con su propia mano, en medio de las tareas y cuidados de la vida de familia, sin descuidar la atención de sus nueve hijos, a los que amamantó, cuidó e instruyó, nos muestran su prodigiosa actividad como escritora.
OBRAS EDITADAS.
A JESÚS.
• ¿“Quién será Él?” (actualmente Yo Soy)
• “Chispitas de Amor”
• “Ven, Jesús
• “Rubí Celestial”
• “¿Cómo es Jesús?” (Cómo es Jesús)
• “Novena a la Santa Cruz”
• “Visita y triduo de Amor al Sagrado Corazón de Jesús”
• “Homenaje de Amor al Sacratísimo Corazón de Jesús”
A JESÚS EUCARISTÍA.
• “Ante el Altar”
• “Horas Santas”
• “Visitas a Jesús Sacramentado”
A MARÍA.
• “Manojito de Amores”
• “Ternuras al Corazón de María” (actualmente, María te da a Jesús)
• “Perlas de Mayo”
• “El Santo Rosario”
• “A la Estrella del Tepeyac” (actualmente, Corazón de Peregrino)
• “Rosas y Espinas”
• “Visitas a la Santísima Virgen de Guadalupe”
• “Vía Matris Dolorosæ”
• “Novena a la Santísima Virgen de Guadalupe”
• “Triduo a la Virgen Dolorosa del Recuerdo”
• “Día Quince dedicado a Nuestra Señor de Tzocuilac”
AL ESPÍRITU SANTO.
• “Ven, Oh Espíritu Santo” (actualmente Abiertos al Espíritu)
• “Triduo al Espíritu Santo”
VIDA ESPIRITUAL.
• “Vida de Amor”
• “Flores Místicas”.
o “Estaciones del Alma”
o “Padre Nuestro “ (actualmente Mi Padre Dios, Padre Nuestro)
o “Descortesías”
POR DIVERSAS NECESIDADES.
• “Triduo impetrando gracias para México”
• “Triduo de desagravio y pidiendo la paz para México”
• “Triduo del Divino Rostro”
• “Hora Santa Nacional”
• “Viva Cristo Rey”
• “Roció del purgatorio”
A SAN JOSÉ.
• Pequeña Esmeralda”
• “Triduo al Glorioso Patriarca San José”
PARA LA ALIANZA DE AMOR.
• “Manual de la Alianza de Amor”
• “Genuino Espíritu de la Alianza de Amor”
• “Hoja Mensual” desde 1911 a 1937
PARA LOS GUADALUPANOS.
• “Manual Guadalupano”
PARA LOS SACERDOTES.
• “A mis Sacerdotes”
• “Sacerdotes de Cristo” (Adaptación Juan Gutierrez MSpS)
• “Evangelizad a los Evangelizadores” (Adaptación: Anselmo Murillo MSpS.)
PARA LOS MISIONEROS DEL ESPIRITU SANTO.
“Sed Perfectos”
PARA LAS RELIGIOSAS DE LA CRUZ.
• “Arco Iris”
• “Vicios y Virtudes”
PARA EL APOSTOLADO DE LA CRUZ.
• “Manual del Apostolado de la Cruz”
• Manualito del Apostolado de la Cruz.
PARA LA CRUZADA EN FAVOR DE LOS HOGARES.
• “Cruzada de almas víctimas a favor de los hogares”
Tomado del Libro:
"CONCHITA, Diario Espiritual de una Madre de Familia"
Escrito por: Marie-Michel Philipon, O.P.
"CONCHITA, Diario Espiritual de una Madre de Familia"
Escrito por: Marie-Michel Philipon, O.P.
PRIMERA PARTE
El Film de su Vida
"Ante mis ojos se desarrolla mi vida como un film:
alegrías y sufrimientos, mi matrimonio y mis hijos, y las obras de la Cruz"
El Film de su Vida
"Ante mis ojos se desarrolla mi vida como un film:
alegrías y sufrimientos, mi matrimonio y mis hijos, y las obras de la Cruz"
Capítulo I
Hija de México
"Crecí como la hierba de los campos"
Hija de México
"Crecí como la hierba de los campos"
1. La "Tierra de Volcanes": El Ambiente Familiar
Conchita
es hija de México. Hay que ver la cabellera al viento por los campos
mexicanos, esa tierra de violencia y de contrastes: "tierra de volcanes"
y también tierra de la "vera cruz"; la nación de la Cruz y de nuestra
Señora de Guadalupe. A lo largo de su existencia aparecerá el contraste
de una vida cada vez más divina bajo las apariencias más ordinarias. Una
palabra afloraba constantemente a los labios de aquellos que la
conocieron y a los que interrogué durante mi primera estancia en México:
"sencillez", Conchita era de una sencillez evangélica.
Al
evocar su infancia y su adolescencia en las haciendas y ranchos, la
vemos surcar en barca remansos y riachuelos, arrojarse al agua o lanzar a
ella a sus compañeros o a las empleadas de su padre; reír de buena
gana, convivir indistintamente con todos. Apasionada por la música y el
canto, dotada de una voz muy hermosa, más tarde compondrá los primeros
cantos a la Cruz y los cantará acompañándose ella misma al piano.
Es
joven, es bonita, tiene una mirada que atrae y que conservó una
fascinación extraordinaria sobre todos los que la conocieron, hasta los
últimos años de su vida.
Ella
misma nos cuenta en su Diario, con su estilo espontáneo de incomparable
frescura, sus primeros años vividos en el medio familiar:
"Mis padres se llamaron Octaviano de Cabrera y Clara Arias, los dos de San Luis Potosí; ahí se casaron y nací yo.
"Mi
madre, muy enferma, no pudo criarme y batalló en mi lactancia. Por fin
un día que me estaba muriendo, mandó el médico que violentamente me
sacaran fuera de la ciudad, a una hacienda. Entonces de lástima se
ofreció la esposa del portero a seguirme criando, dejando su hijito con
otra nodriza. Esta mujer me salvó la vida; se llamaba Mauricia, yo la
quise mucho, y cuando tuve uso de razón y comprendí lo que le debía,
mucho más... Iba yo tan grave en aquel camino, me decía mi madre, que no
se atrevía a descubrirme la cara, creyéndome muerta entre sus brazos".
(Aut. T. I. p. 6-8).
"Mi
patria es San Luis Potosí, en donde nací en una casa propia de mis
padres frente a la Iglesia de San Juan de Dios... donde me bautizaron...
En esa casa viví siempre, salvo un poco de tiempo que nos cambiamos
mientras la componían. De ahí salí para casarme, y ahí, por cuestión de
salud, nació Ignacio mi hijo. Ahí murió mi padre y mis hermanos Carlota y
Constantino" (Autob. 367).
"Mis
padres fueron excelentes cristianos. En las haciendas siempre rezaba mi
padre el rosario con la familia y los peones y la gente del campo, en
la Capilla. Cuando por alguna ocupación urgente no lo hacía, quería que
yo lo supliera. A veces llegaba antes de concluir y a la salida me
regañaba por mi poca devoción. Decía que mis padrenuestros y avemarías
andarían paseándose en el purgatorio y nadie los querría de lo mal
rezados.
"Era
mi padre muy caritativo con los pobres; no podía ver una necesidad sin
aliviarla. Era de carácter alegre y franco. Le ayudé a bien morir y nos
dio ejemplo de entereza. Él arregló el altar para su Viático, nos pidió
perdón a cada uno de sus hijos de todo en lo que nos hubiera dado mal
ejemplo o desedificado, agregando un abrazo, un beso y un consejo.
Encargó por obediencia en su testamento que lo enterraran sin ponerle
nunca lápida, ni piedra, ni su nombre, sólo una cruz. Así se ejecutó con
la pena de todos". (Autob. p. 365).
"Mi
madre era una santa: quedó huérfana de dos años y sufrió mucho. De
diecisiete años se casó y fuimos doce hermanos, ocho varones y cuatro
mujeres; yo fui el número siete, entre los hombres, Juan y Primitivo el
jesuita".
"Infundió
en mi alma mi madre el amor a la Sma. Virgen y a la Eucaristía. Me
quería con predilección y sufrió mucho cuando me casó. Sin embargo me
decía que mi marido era excepcional, que no eran así todos. Siempre
lloró en mis penas y se gozó en mis alegrías. Tuvo muchas penas y era
muy amante de la pobreza. Tenía muchas virtudes ocultas y martirios
ignorados. Le dio un ataque y perdió doce horas el conocimiento. A
fuerza de oraciones Dios se lo volvió el tiempo preciso para confesarse;
repitiéndole el ataque de que murió. Le ayudé y puse en la caja".
(Autob. p. 366).
"Sólo
en tres colegios estuve: primero de pequeña con unas viejitas: las
Sritas. Santillana. Más tarde, serían dos meses, con una Sra. Negrete, y
luego con las Hermanas de la Caridad; mas como las expulsaron estando
yo muy chica aún, --tendría ocho o nueve años--, mi madre, enemiga de
mandarnos a ninguna parte, nos puso maestras en la casa de instrucción,
de bordado y de música". (Autob. I, p. 23).
"En
cuanto a instrucción la tengo muy escasa, no por culpa de mis padres y
maestros, sino por mi tontera, pereza y tantos cambios y viajes en la
edad de aprender. Yo me dediqué más a la música, porque me encantaba, al
piano y al canto; muchas horas de mi vida perdí en eso. Dios me las
perdone".
"De
cosas de casa sí nos enseñó mi madre desde fregar suelos hasta bordar. A
los doce años llevaba yo el gasto de la casa. En la hacienda: desde
ordeñar, hacer pan, cosas de cocina. Nunca nos dejaba mi madre en la
ociosidad teniendo sobre esto un cuidado especial. Remendar, y coser
cuanto hay, dulces y adornos de repostería lo mismo, cuidando además de
humillarnos mucho y de no dejarnos levantar la vanidad. En modales y
eso, no se diga: mucho trabajó la pobrecita sobre el particular".
"Cuánto
nos enseñó a contrariar la voluntad. Muchos domingos nos llevaba como
paseo al hospital, a ver muertos y heridos. Apenas había un enfermo
grave en la familia, desde muy niña me llevaba a velar y a servirles en
cuanto podía. Me hizo ver morir a hombres, mujeres y niños; ricos y
pobres, enseñándome a no tener miedos, ayudarles con oraciones,
vestirlos, tenderlos".
"Ni
a mi padre ni a mi madre les gustaban los melindres. De seis años me
subieron a caballo sola, y la primera vez se espantó sobre parado, y me
caí. Acto continuo, sin dar importancia a mis lágrimas, mandó mi padre
que tomara un vaso de agua y otra vez arriba. Así les perdí yo el miedo a
los caballos, llegando a tener hasta vanidad de montar los muy briosos y
que a otros tiraban. Los caballos me han gustado siempre mucho y varias
veces aquí en México, que me llevaba mi marido al paseo, lo único en
que me fijaba era en los caballos: las gentes me parecían todas
iguales". (Aut. I, p. 5-6).
2. Inclinaciones
"Gracias a Dios me las dio buenas el Señor, por lo cual soy más culpable no habiendo sabido aprovecharlas como debiera. Sentía ya muy niña en mi alma una grande inclinación a la oración, a la penitencia y a la pureza sobre todo. La penitencia era mi felicidad desde que alcanzo a recordar. Cuando aprendí a leer me encerraba en una biblioteca que había casa y cogía los "Años Cristianos" y de ellos el lugar en donde hablaba de la penitencia de los santos. Así gozaba y se me pasaban las horas recreándome en ver sus padecimientos, envidiándolos y viendo cómo los imitaba". (Aut. I, p. 11-12).
"Gracias a Dios me las dio buenas el Señor, por lo cual soy más culpable no habiendo sabido aprovecharlas como debiera. Sentía ya muy niña en mi alma una grande inclinación a la oración, a la penitencia y a la pureza sobre todo. La penitencia era mi felicidad desde que alcanzo a recordar. Cuando aprendí a leer me encerraba en una biblioteca que había casa y cogía los "Años Cristianos" y de ellos el lugar en donde hablaba de la penitencia de los santos. Así gozaba y se me pasaban las horas recreándome en ver sus padecimientos, envidiándolos y viendo cómo los imitaba". (Aut. I, p. 11-12).
"Cuántas
veces en mis largas excursiones por el campo, con mi padre y Clara mi
hermana, me pasaba las horas a caballo pensando cómo podría yo vivir en
una cueva, entre aquellos montes, muy lejos de toda mirada humana,
haciendo penitencia y oración sin estorbos, sin testigos y a todo mi
sabor. Esta idea me encantaba, acariciándola con toda el alma. A veces
por los caminos, (pues vivíamos con frecuencia en las haciendas de mi
padre), iba saboreando con decir palabra por palabra, muy despacio, las
oraciones o plegarias al Smo. Sacramento o a la Sma. Virgen, que me
aprendía de memoria. Era un inefable consuelo el que llenaba a mi
corazón de niña con estas cosas. Creía yo, hasta después de casada, que
toda la gente hacía penitencia y oración y que unos a otros nos
ocultábamos las cosas; que terrible la decepción que sufrí cuando supe
que no había tal cosa: que muchas gentes hasta aborrecían mortificarse:
iOh, Dios mío!, ¿por qué será así?" (Aut. I, p. 16-18).
"La
primera confesión la hice entre los siete y los ocho años. Me habían
aconsejado que dijera unos pecados muy grandes y los dije; ahora calculo
que sin haberlos cometido. El Padre hasta se asomó a verme y yo apenas
parada alcanzaba a la reja; me regañó muy fuerte y me dio cuatro
rosarios de penitencia, que era mucho para una chica" (Aut. I, p. 24).
"La
primera comunión la hice el día de la Inmaculada que cumplía diez años,
o sea el 8 de diciembre de 1872. No recuerdo por mi tibieza y tontera
nada de particular ese día sino un inmenso placer interior y gusto del
vestido blanco. Mi amor desde entonces a la Sagrada Eucaristía iba
siempre en creciente y desde entonces tenía particular gusto en
frecuentar los sacramentos hasta que llegando a los quince o dieciséis
años me dejaron comulgar cuatro o cinco veces por semana y poco después
diariamente. Yo era feliz, felicísima, recibiendo al Smo. Sacramento;
sentía el ser una necesidad indispensable para mi vida y cuántas veces
después de bailes y teatros fui a comulgar al día siguiente por no
encontrarme manchada. Por las noches pensaba en la eucaristía, y en mi
novio después. Cuántas veces en mis comuniones y visitas al Santísimo le
decía a mi Jesús: "Señor, yo no sirvo para amarte; quiero casarme y que
me des muchos hijos para que ellos te amen mejor que yo". Esto no me
parecía feo sino una justa petición para saciar mi sed de amarlo, de
verlo amado de mejor manera y sin embargo con algo mío, mío, con mi
misma sangre y mi vida". (Aut. I, p. 27-29).
3. Elegante Amazona
Crecí
yo tan pronto, que tuve un desarrollo tan violento que me enfermé y los
médicos me recetaron un método higiénico en la ciudad y ejercicio a
caballo. Trajeron todo lo necesario, me hicieron un traje a propósito y
salía todas las mañanas y a veces por la tarde con mi padre o hermanos.
Era yo tan encerrada que en San Luis, población chica, en donde lo más
del tiempo había vivido, no me conocían y decían que si era esposa del
hermano que generalmente me sacaba a paseo. Tenía trece años y apenas
conocía a unos cuantos señores: el primer día que uno me llamó señorita
me puse de mil colores y lloré... yo me sentía feliz siendo chica y le
tenía horror a ser grande; en casa me ponía de corto y en la calle de
largo. Se nos juntaban en los paseos a caballo el Gobernador de ahí; le
gustaba mucho que le platicara, me hacía la corte y yo le contaba algún
cuento pues no encontraba otra cosa de qué hablarle: ¡que simple era!...
En esta época, y a caballo, me conoció mi marido según me contaba".
(Aut. I, p. 67-69).
Fuente: https:// aparicionesdejesusymaria. files.wordpress.com/2011/06/ conchita-diario-espiritual-de- una-madre-de-familia-fr-marie- michel-philipon-op.pdf
Dios dotó a la Venerable Sierva de Dios Concepción Cabrera de Armida, de
algunas cualidades naturales propias de todo buen escritor. Desde luego
el gusto y la inclinación natural a escribir. Además,
una inteligencia clara y penetrante, una sensibilidad muy femenina, una imaginación muy viva, unos afectos vehementes a su esposo, a sus hijos, a sus parientes. Pero, sobre todo, un gran amor a Dios. Esto quizá podría explicar la variedad y multiplicidad de sus escritos, pero no la sublimidad de la doctrina espiritual que nos entrega.
El total de los escritos presentados a Roma para su causa de canonización es de casi sesenta y cinco mil páginas. Estos millares de páginas escritos con su propia mano, en medio de las tareas y cuidados de la vida de familia, sin descuidar la atención de sus nueve hijos, a los que amamantó, cuidó e instruyó, nos muestran su prodigiosa actividad como escritora.
Sus obras editadas, entregadas a Roma para el proceso de su beatificación, son cuarenta y seis, algunas de ellas de pocas páginas. Parece mucho y, sin embargo, es sólo la octava parte de su obra total, una forma de su fecundidad espiritual. La mayoría de los libros editados tiene el propósito de ser una ayuda para la oración.
Sus escritos inéditos son mucho más abundantes: En su Epistolario, se conservan mil doscientas veintisiete, con un total de casi dieciocho mil páginas. La mayoría dirigidas a arzobispos, sacerdotes, religiosas de la Cruz y misioneros del Espíritu Santo. También hay setecientas nueve cartas dirigidas a sus familiares.

Escritos por Concepción Cabrera de Armida.
Mié, 2006-12-27 08:03 — adminuna inteligencia clara y penetrante, una sensibilidad muy femenina, una imaginación muy viva, unos afectos vehementes a su esposo, a sus hijos, a sus parientes. Pero, sobre todo, un gran amor a Dios. Esto quizá podría explicar la variedad y multiplicidad de sus escritos, pero no la sublimidad de la doctrina espiritual que nos entrega.
El total de los escritos presentados a Roma para su causa de canonización es de casi sesenta y cinco mil páginas. Estos millares de páginas escritos con su propia mano, en medio de las tareas y cuidados de la vida de familia, sin descuidar la atención de sus nueve hijos, a los que amamantó, cuidó e instruyó, nos muestran su prodigiosa actividad como escritora.
Sus obras editadas, entregadas a Roma para el proceso de su beatificación, son cuarenta y seis, algunas de ellas de pocas páginas. Parece mucho y, sin embargo, es sólo la octava parte de su obra total, una forma de su fecundidad espiritual. La mayoría de los libros editados tiene el propósito de ser una ayuda para la oración.
Sus escritos inéditos son mucho más abundantes: En su Epistolario, se conservan mil doscientas veintisiete, con un total de casi dieciocho mil páginas. La mayoría dirigidas a arzobispos, sacerdotes, religiosas de la Cruz y misioneros del Espíritu Santo. También hay setecientas nueve cartas dirigidas a sus familiares.
OBRAS EDITADAS.
A JESÚS.
• ¿“Quién será Él?” (actualmente Yo Soy)
• “Chispitas de Amor”
• “Ven, Jesús
• “Rubí Celestial”
• “¿Cómo es Jesús?” (Cómo es Jesús)
• “Novena a la Santa Cruz”
• “Visita y triduo de Amor al Sagrado Corazón de Jesús”
• “Homenaje de Amor al Sacratísimo Corazón de Jesús”
A JESÚS EUCARISTÍA.
• “Ante el Altar”
• “Horas Santas”
• “Visitas a Jesús Sacramentado”
A MARÍA.
• “Manojito de Amores”
• “Ternuras al Corazón de María” (actualmente, María te da a Jesús)
• “Perlas de Mayo”
• “El Santo Rosario”
• “A la Estrella del Tepeyac” (actualmente, Corazón de Peregrino)
• “Rosas y Espinas”
• “Visitas a la Santísima Virgen de Guadalupe”
• “Vía Matris Dolorosæ”
• “Novena a la Santísima Virgen de Guadalupe”
• “Triduo a la Virgen Dolorosa del Recuerdo”
• “Día Quince dedicado a Nuestra Señor de Tzocuilac”
AL ESPÍRITU SANTO.
• “Ven, Oh Espíritu Santo” (actualmente Abiertos al Espíritu)
• “Triduo al Espíritu Santo”
VIDA ESPIRITUAL.
• “Vida de Amor”
• “Flores Místicas”.
o “Estaciones del Alma”
o “Padre Nuestro “ (actualmente Mi Padre Dios, Padre Nuestro)
o “Descortesías”
POR DIVERSAS NECESIDADES.
• “Triduo impetrando gracias para México”
• “Triduo de desagravio y pidiendo la paz para México”
• “Triduo del Divino Rostro”
• “Hora Santa Nacional”
• “Viva Cristo Rey”
• “Roció del purgatorio”
A SAN JOSÉ.
• Pequeña Esmeralda”
• “Triduo al Glorioso Patriarca San José”
PARA LA ALIANZA DE AMOR.
• “Manual de la Alianza de Amor”
• “Genuino Espíritu de la Alianza de Amor”
• “Hoja Mensual” desde 1911 a 1937
PARA LOS GUADALUPANOS.
• “Manual Guadalupano”
PARA LOS SACERDOTES.
• “A mis Sacerdotes”
• “Sacerdotes de Cristo” (Adaptación Juan Gutierrez MSpS)
• “Evangelizad a los Evangelizadores” (Adaptación: Anselmo Murillo MSpS.)
PARA LOS MISIONEROS DEL ESPIRITU SANTO.
“Sed Perfectos”
PARA LAS RELIGIOSAS DE LA CRUZ.
• “Arco Iris”
• “Vicios y Virtudes”
PARA EL APOSTOLADO DE LA CRUZ.
• “Manual del Apostolado de la Cruz”
• Manualito del Apostolado de la Cruz.
PARA LA CRUZADA EN FAVOR DE LOS HOGARES.
• “Cruzada de almas víctimas a favor de los hogares”
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